martes, 1 de abril de 2008

Los grupos y el rendimiento

Como ya apunté aquí, el grupo puede hacer variar hasta en un 15% las notas de un alumno. Todos sabemos que existe el efecto contagio, que se forman grupúsculos de amigos que copian conductas, que las comparaciones son constantes. Si eso lo sumamos a la tendencia -ilegal y errónea pero muy extendida- de agrupar a los estudiantes por supuestos niveles, tenemos los grupos "buenos" y "malos" que todo profesor conoce. Estos grupos además condicionan nuestra manera de dar clase, algo estudiadísimo como el Efecto Pigmalión, ya que no nos situamos igual ante un grupo bueno que malo. Estas expectativas, evidentemente, condicionan los resultados académicos de los alumnos que han quedado ubicados en cada grupo.

Los grupos son, pues, variados, y las notas deberían serlo. Sin embargo en las últimas encuestas, un 80% de los profesores afirma que no tiene "ningún o casi ningún grupo académicamente bueno" en la ESO. Me parece una barbaridad esta afirmación, que habría que relacionar con la supuesta bajada de nivel general, con los criterios de evaluación y con el clima general de los centros.

Deberíamos ir con más cuidado con nuestras afirmaciones: decir que un grupo es un desastre, que un alumno no quiere hacer nada, que es imposible avanzar con tal clase, que se ha juntado lo peor en un aula... Estos comentarios refuerzan nuestras expectativas negativas y hacen empeorar las notas en esa sección (además de la conducta en muchas ocasiones, tema para otro día). Más allá del justo desahogo, evitemos los juicios precipitados y, sobre todo, si hay un grupo malo, luchemos para separarlo, para disminuir las malas influencias y comparaciones odiosas reformando el sistema de agrupación del centro

2 comentarios:

Lu dijo...

Es una lástima que no me preguntaran a mí en esas encuentas. Porque si bien tengo grupos que deben mejorar, también tengo dos muy buenos. Todos en la ESO.

eduideas dijo...

Yo también tengo grupos buenos, pero las encuestas macro parecen recoger sólo las opiniones de los quejosos. La referencia es Adell Gutiérrez 2006, o sea que es bastante reciente