viernes, 7 de mayo de 2010

Necesidad de las optativas

Quizá alguien haya leído esta tira desde el feevy lateral, habla de lo difícil que es acertar con la vocación, algo que angustia a nuestros alumnos en estas fechas por mucho que se les diga que cambiarán de trabajo varias veces, que pueden rectificar... Cada vez escogen más temprano: optativas en la ESO, bachillerato... Y en cambio cada vez hay menos optativas, que son asignaturas "sin riesgo" con las que probar cosas, muchas veces fuera del currículum estándar, para descubrir esas vocaciones escondidas o al menos descartar lo que seguro que no les gusta.

Debería haber una franja mucho mayor de optatividad, pero asignaturas serias, en su mayoría anuales e impartidas por gente que se las cree, y no rellenos absurdos que son una maría más. Por ello es mejor dejar que cada departamento proponga una optativa por curso, de la que se responsabilice y cuide con mimo, y no imponerlas desde arriba. Este sistema, además, ayudaría a diferenciar entre sí los centros, como se puede hacer con la segunda lengua y otras propuestas, algo que podría atraer matrículas.

En las optativas se puede fomentar la parte creativa (talleres de danza, literarios, de dibujo, musicales), los idiomas, los laboratorios, los juegos, las nuevas tecnologías (cursos de vídeo, de programación, revista escolar y periodismo) y las especialidades de los profesores, que muchas veces no caben en los temarios de sus asignaturas: sus lecturas, filias, cursillos, colecciones, deportes... Literatura universal, cultura clásica, astronomía, electricidad, historia de la ciencia, derecho cotidiano, las posibilidades son infinitas y seguro que conociendo a los alumnos se acertaba con un currículum atractivo. A partir de esas materias los estudiantes podrían escoger más a conciencia su futuro o bien desarrollar hobbies que les llenen un ocio sano y enriquecedor, no alienante.

En definitiva, en vez de proponer más y más itinerarios, habría que fomentar la franja variable, para diferenciar centros e intereses de alumnos sin discriminar, para ayudarles a conocer qué quieren de la vida y aumentar su cultura general.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Dónde hay que firmar?
Propuesta interesante, útil, atractiva, aparentemente fácil de realizar y probada (hace unos años he conocido en algunos centros maravillosas optativas impulsadas por estupendos profesores: metereología, talleres de teatro...). Conclusión: no se tendrá en cuenta.
¿Será que estoy pesimista?
Un saludos

eduideas dijo...

Trestizas, probablemente no se haga, pero al menos hay que plantearla, por el deseo que no quede. Gracias por tu visita.

Silvia González Goñi dijo...

Cuestión problemática esta de las optativas.

Este curso doy clase de Literatura Universalen 4º de ESO. Una asignatura apasionante, creativa, interesante... Si no fuera porque, de mis 8 alumnos, sólo una está realmente interesada. Los demás la han elegio por descarte (al parecer la otra optativa es más "chunga"). En una materia en la que la lectura y la puesta en común debería ser el eje central, me encuentro con un grupo reducido que odia leer y que no es capaz de intercambiar sensaciones acerca de las lecturas. ¿Qué hacer ante esta situación?

Antonio dijo...

Con las optativas puede ocurrir esto: Si se asignan horas a una optativa, se pierden en refuerzos de las instrumentales. En mi departamento hemos renunciado a proponer optativas, porque consideramos que son fundamentales los desdobles en primer ciclo. Y por supuesto, también sucede lo que cuentas tú y los otros comentaristas: Las optativas son o bien una excusa para trabajar menos por parte del profesor, o una asignación sin vocación para el alumno.
Mi propuesta: Que algunas optativas se realizasen, como los programas de refuerzo, fuera del horario escolar y que solo asistiesen quienes tienen interés (tanto alumnos como docentes -computando en su horario, claro-)

eduideas dijo...

Sí, habría que revisar con qué criterios se escogen optativas y trabajar la motivación previa. Creo que si se ofrece un abanico lo bastante amplio, se puede reducir ese efecto que comenta Silvia. Realizarlas fuera del horario escolar las equipararía a las extraescolares de siempre, y creo que deben ser distintas (para empezar evaluables con el resto de materias).