domingo, 15 de mayo de 2011

Niños de clases particulares

Ahora que se acerca el final de curso los profesores particulares hacen su agosto. Dejando al margen que no deberíamos recomendar particulares desde el sistema (si nosotros no llegamos, no debería depender de otro profesional) y obviando que muchos de esos profesores no tienen la preparación necesaria, me gustaría resaltar un efecto negativo que no se suele tratar en los centros: las malas costumbres que cogen esos "niños de particulares". Hay alumnos que se acostumbran a que se lo reexpliquen todo antes del examen, que les hagan parcialmente los deberes y por tanto en el colegio no prestan la máxima atención ni hacen un esfuerzo por pensar, porque prefieren que se lo dé el profesor particular con el que hay buena sintonía. Lo contrario de la famosa competencia en autonomía e iniciativa, vamos.

Y sin embargo un refuerzo extraescolar es la salvación en muchos casos, porque en las horas lectivas no es bastante y muchos alumnos necesitan una atención individual que unas clases masificadas no permiten, además de unos hábitos con un horario fijo que las familias no pueden imponer sin ese control del profesor. Los fallos del sistema se suplen pagano generosamente una figura que siga, simplifique y detecte problemas o que continúe en verano el trabajo que interrumpen unas vacaciones demasiado largas. Sé que en países más competitivos como Japón las particulares aún proliferan más, pero no me parece la solución adecuada.

2 comentarios:

Antonio dijo...

El boom de las academias de repaso ha caído con la crisis. Ha sido un espejismo de los últimos años, una comodidad más de las familias que no podían atender a sus hijos en casa y tenían el consuelo de esos lugares para hacer deberes (y quizá alguna explicación...). Como dices, es un fenómeno extraño y contradictorio, pero la experiencia que tengo apunta más a que sólo sirve para aquellas asignaturas que se centran en "hacer deberes". Cuando los sacas de ahí, descubres que aprenden muy poco.

eduideas dijo...

Yo creo que debe de haber de todo, pero efectivamente en la mayoría de casos su utilidad es relativa, especialmente si no hay coordinación con los colegios. Comentas que están disminuyendo, yo no tengo esa percepción, va por zonas (de renta) pero en algunos barrios es una auténtica plaga