jueves, 15 de marzo de 2012

RIP Britannica

La Enciclopedia Británica deja de publicarse en papel (véase el hashtag que titula esta entrada). Han muerto antes otros proyectos como Encarta, incluso siendo totalmente on-line. No pueden competir con la sabiduría de las masas, en páginas como la Wikipedia. ¿Dónde queda entonces la autoridad del conocimiento? Los alumnos no siempre filtran, todo lo escrito es bueno o susceptible de ser copiado, surge entonces como una urgencia trabajar estos temas en clase.

¿Qué hace que una página sea fiable? ¿Es mejor saber mucho de un tema o un poco de todo? ¿Qué función juegan los expertos en la sociedad? ¿Cómo se puede ampliar o cuestionar el saber sobre una disciplina? ¿Dónde está la frontera entre conocimiento y opinión en disciplinas con un componente siubjetivo? ¿Cómo se puede explicar claramente lo que se sabe a una audiencia? ¿Hasta cuánto hay que leer en una era llena de infoxicación? ¿De qué manera contribuyen ellos a engrandecer este saber colectivo? ¿Cómo revalorizamos la figura del sabio o del humanista frente al supuesto éxito fácil?

Preguntas clave que tienen que ver con nuestra función docente y que el caso de las guerras entre enciclopedias puede ayudarnos a tratar en clase.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Hemos cambiado el modelo de 'adquisición' de conocimientos por otro de 'consumo' de información. Ahora no podemos bebernos la información a vasos o botellas, como lo hacían los eruditos del XIX y XX, porque la información es un caudaloso río; a lo más que podemos aspirar es a bañarnos en ella, dando chapuzones más o menos periódicos. Será difícil por tanto saber si está o no contaminada, aunque quizá tampoco importe mucho, porque lo que interesa es que esté fresca. Un saludo y perdón por la alegoría.

eduideas dijo...

Eres mi comentarista más fiel, muchas gracias. Siguiendo tu alegoría, ojalá diésemos la oportunidad a los alumnos de bañarse repetidamente en la información y que ellos escogieran si quieren mojarse solamente las puntas de los pies o sumergirse y bucear. Para ello tienen que distinguir el nivel del agua, algo no siempre evidente. Luego ya verán si está contaminada o fresca y qué peces nadan en ella.