Las evidencias de la investigación siguen sugiriendo la vía correcta hacia la excelencia pero muchas veces el dinero es una barrera para implementarla (o al menos una excusa frecuente). Sin embargo, hay medidas muy baratas o de coste cero que inciden de manera efectiva en los resultados de los alumnos:
*Dedicar más tiempo al trabajo colaborativo en el aula: los alumnos aprenden de sus iguales, el profesor queda libre para reforzar y resolver dudas porque según qué instrucciones o feedback vienen de los compañeros, se potencian las cualidades de los demás, aumenta la motivación y se retiene mejor lo estudiado. Introducir alguna actividad colaborativa en el programa requiere tiempo de preparación y reflexión, pero no dinero
*Introducir el componente emocional: cuidar el clima del centro dedicando tiempo a hablar con los alumnos y dejar que ellos se expresen en el aula, fomentar actividades donde se tenga en cuenta la opinión o los sentimientos, trabajar de manera explícita la competencia emocional y las habilidades sociales ayuda a prevenir el abandono escolar. Simplemente se trata de dejar el espacio que merece a lo importante. Todas las actividades de clase pueden tener un componente emocional si se ligan a sus experiencias vitales.
Como siempre, temas de metodología, los cuales sí están en nuestras manos y no dependen de administraciones, leyes o directores
Blog destinado a compartir ideas y recursos para las clases, reflexiones sobre educación y algunas cosillas más
viernes, 15 de agosto de 2014
lunes, 28 de julio de 2014
Feedback y aprendizaje
Uno de los factores que más interviene para hacer avanzar el aprendizaje es el feedback correcto que recibe el estudiante, sea del profesor, de sus compañeros, de agentes externos o, mejor, de todos ellos. Para proporcionarlo, los expertos recomiendan:
* Evaluar aunque sea de manera informal en diferentes fases del proceso y no solamente al final
* No limitarse a una calificación sino indicar puntos fuertes y puntos mejorables
* Elogiar el esfuerzo, la cooperación, la originalidad y no solamente el éxito de la tarea
* Proporcionar sugerencias que estén cerca de lo que puede asumir el alumno y con modelos concretos que pueda imitar
* No demorar el feedback (por ejemplo corregir rápido un examen para que no olviden lo que sucedió en él o el tema estudiado)
* Plantearles preguntas que les ayuden a autoevaluarse
* Diversificar los instrumentos y agentes que puedan ayudar en esa retroalimentación
* Personalizar al máximo la respuesta
El problema es que corregir bien y deprisa y poder dedicar tiempo a cada alumno y su progreso implica muchas horas, horas que no casan bien con ratios excesivas, recortes de horas del profesorado o aumento de la carga burocrática. Una vez más, pensemos dónde están las prioridades.
* Evaluar aunque sea de manera informal en diferentes fases del proceso y no solamente al final
* No limitarse a una calificación sino indicar puntos fuertes y puntos mejorables
* Elogiar el esfuerzo, la cooperación, la originalidad y no solamente el éxito de la tarea
* Proporcionar sugerencias que estén cerca de lo que puede asumir el alumno y con modelos concretos que pueda imitar
* No demorar el feedback (por ejemplo corregir rápido un examen para que no olviden lo que sucedió en él o el tema estudiado)
* Plantearles preguntas que les ayuden a autoevaluarse
* Diversificar los instrumentos y agentes que puedan ayudar en esa retroalimentación
* Personalizar al máximo la respuesta
El problema es que corregir bien y deprisa y poder dedicar tiempo a cada alumno y su progreso implica muchas horas, horas que no casan bien con ratios excesivas, recortes de horas del profesorado o aumento de la carga burocrática. Una vez más, pensemos dónde están las prioridades.
viernes, 11 de julio de 2014
Jóvenes y política
Se ha publicado un estudio que analiza los perfiles de los nuevos activistas jóvenes. Destaca que muchas veces entran en política y en diversas entidades a raíz de un hecho concreto que les afecta personalmente: un testimonio, algo local, un acontecimiento histórico. Afirma que las familias de derechas desincentivan estos acercamientos a los movimientos sociales, mientras que las de izquierdas los alientan, al menos en un primer momento.
Una vez en un círculo de activismo, lo que más les mantiene dentro son las relaciones de amistad que establecen con otros miembros. Participan en acciones puntuales y van interiorizando el discurso, ya con catorce años (algo que hemos de considerar en el aula, viendo cómo afecta si es el caso). A partir de los 17 o 18 años se produce un salto cualitativo, los que permanecen en estos círculos alcanzan un mayor nivel de implicación en su gestión y en el tipo de acciones activistas.
A diferencia de las generaciones previas, decrece el número de afiliados a partidos políticos, ya que su visión crítica del sistema les lleva a intentar otras vías de acercamiento a la política. Este trasvase se observa también en el uso de los canales de información: los jóvenes activistas buscan medios no tradicionales y utilizan masivamente la red.
Se confirma entonces que el tópico de que la política no interesa a los jóvenes debe matizarse y mucho. Habrá que analizar los mensajes que se vierten al respecto en las clases, hablando de actualidad pero sin adoctrinar, escuchando sus opiniones y ayudándoles a formar su sentido crítico.
Una vez en un círculo de activismo, lo que más les mantiene dentro son las relaciones de amistad que establecen con otros miembros. Participan en acciones puntuales y van interiorizando el discurso, ya con catorce años (algo que hemos de considerar en el aula, viendo cómo afecta si es el caso). A partir de los 17 o 18 años se produce un salto cualitativo, los que permanecen en estos círculos alcanzan un mayor nivel de implicación en su gestión y en el tipo de acciones activistas.
A diferencia de las generaciones previas, decrece el número de afiliados a partidos políticos, ya que su visión crítica del sistema les lleva a intentar otras vías de acercamiento a la política. Este trasvase se observa también en el uso de los canales de información: los jóvenes activistas buscan medios no tradicionales y utilizan masivamente la red.
Se confirma entonces que el tópico de que la política no interesa a los jóvenes debe matizarse y mucho. Habrá que analizar los mensajes que se vierten al respecto en las clases, hablando de actualidad pero sin adoctrinar, escuchando sus opiniones y ayudándoles a formar su sentido crítico.
domingo, 6 de julio de 2014
Comisiones y decisiones curriculares
Hay muchos elementos del sistema educativo que dependen, o parecen depender, de elementos abstractos más o menos vinculados a la administración. Es decir, no se puede poner nombre a sus responsables y entonces no se les puede pedir cuentas. Suelen esconderse en comisiones de expertos o similares, de los que pocas veces sabemos sus componentes. Incluso cuando tenemos el nombre del coordinador, este se escuda en presiones de arriba etéreas.
Un ejemplo sería la selectividad. ¿Quién escoge las preguntas de un examen con tanta trascendencia? ¿Por qué ese formato? Esa prueba determina el futuro de miles de estudiantes pero además tiene un efecto cascada en todos los niveles educativos, que se preparan para que los alumnos pasen esa criba y poco más (lo que no "entra", no se da). Los responsables de las pruebas acostumbran a hablar de presiones, quejas, tradiciones y consejos del departamento para diluir su intervención.
Otro caso: ¿quién decide qué libros se leen cada año o qué nuevas instrucciones de curso entran en el siguiente periodo? ¿Por qué ahora habrá que hacer voluntariado en la eso y no antes o no otra cosa? ¿Quién redacta los currículos? Habrá alguna mano final que pique el texto, aunque haya responsables políticos que lo supervisen. A veces no parece que esa mano venga de las aulas.
¿Por qué no se cuenta con los docentes para opinar ante dichas comisiones? Encuestas, grupos de presión, asociaciones de profesores, hay muchas vías sencillas para canalizar esa opinión y que no parezca que quien manda, siempre anónimo, marca qué haremos en clase sin saberse por qué.
Un ejemplo sería la selectividad. ¿Quién escoge las preguntas de un examen con tanta trascendencia? ¿Por qué ese formato? Esa prueba determina el futuro de miles de estudiantes pero además tiene un efecto cascada en todos los niveles educativos, que se preparan para que los alumnos pasen esa criba y poco más (lo que no "entra", no se da). Los responsables de las pruebas acostumbran a hablar de presiones, quejas, tradiciones y consejos del departamento para diluir su intervención.
Otro caso: ¿quién decide qué libros se leen cada año o qué nuevas instrucciones de curso entran en el siguiente periodo? ¿Por qué ahora habrá que hacer voluntariado en la eso y no antes o no otra cosa? ¿Quién redacta los currículos? Habrá alguna mano final que pique el texto, aunque haya responsables políticos que lo supervisen. A veces no parece que esa mano venga de las aulas.
¿Por qué no se cuenta con los docentes para opinar ante dichas comisiones? Encuestas, grupos de presión, asociaciones de profesores, hay muchas vías sencillas para canalizar esa opinión y que no parezca que quien manda, siempre anónimo, marca qué haremos en clase sin saberse por qué.
sábado, 21 de junio de 2014
Los últimos días del curso sin alumnos
Estos días de trabajo sin alumnos sirven teóricamente para cerrar el curso actual y preparar el siguiente. Digo teóricamente porque es imposible hacer ambas cosas. Para preparar el curso siguiente tendría que modificarse el calendario escolar (mal planteado en su conjunto) y no tener solamente los días de septiembre sino más. ¿Por qué?
1) En septiembre hay exámenes, que lleva tiempo preparar, vigilar, corregir, calificar y entregar sus notas, con las correspondientes sesiones de evaluación. Hay que sumar la corrección de los trabajos de verano
2) Los profesores no están todos al principio de septiembre, no tiene sentido preparar según qué proyectos en junio sin saber qué plantilla tendrás
3) Se mezcla el caos de los horarios (lo que lleva más tiempo) con las reuniones formales de documentación y la propia preparación
4) A pesar de no tocar, aún hay matrículas de despistados que pueden alterar algún grupo
5) Las circunstancias de algunos profesores han cambiado en los meses de verano y hay que retocar supuestos (enfermedades, embarazos, gente que emigra por el trabajo de la pareja....)
6) Vienen los profesores nuevos interinos que hay que hacer aterrizar en la realidad del centro y que lógicamente no pueden participar en los debates de enfoque
Por tanto habría que separar los periodos de final de curso, de cierre y documentación, de los de preparación del siguiente, con tiempo suficiente para el debate en el claustro y para los nuevos proyectos y no solo para encajar los nuevos agentes (docentes y alumnos) en un horario y en una organización.
Por supuesto dejo al margen de esta reflexión el tema de la formación, que ya he comentado en otras entradas, y que habría que pensar bien cuándo es mejor ofertarla
1) En septiembre hay exámenes, que lleva tiempo preparar, vigilar, corregir, calificar y entregar sus notas, con las correspondientes sesiones de evaluación. Hay que sumar la corrección de los trabajos de verano
2) Los profesores no están todos al principio de septiembre, no tiene sentido preparar según qué proyectos en junio sin saber qué plantilla tendrás
3) Se mezcla el caos de los horarios (lo que lleva más tiempo) con las reuniones formales de documentación y la propia preparación
4) A pesar de no tocar, aún hay matrículas de despistados que pueden alterar algún grupo
5) Las circunstancias de algunos profesores han cambiado en los meses de verano y hay que retocar supuestos (enfermedades, embarazos, gente que emigra por el trabajo de la pareja....)
6) Vienen los profesores nuevos interinos que hay que hacer aterrizar en la realidad del centro y que lógicamente no pueden participar en los debates de enfoque
Por tanto habría que separar los periodos de final de curso, de cierre y documentación, de los de preparación del siguiente, con tiempo suficiente para el debate en el claustro y para los nuevos proyectos y no solo para encajar los nuevos agentes (docentes y alumnos) en un horario y en una organización.
Por supuesto dejo al margen de esta reflexión el tema de la formación, que ya he comentado en otras entradas, y que habría que pensar bien cuándo es mejor ofertarla
jueves, 12 de junio de 2014
La FP actual
Muchos alumnos ante los suspensos en bachillerato dicen que "harán módulos". Ellos mismos entonces ven la FP como una salida peor, después de haber fracasado en la vía del bachillerato. El reciente estudio sobre la formación profesional insiste en esta mala imagen, que aún no se ha resuelto, pero desmitifica que haya demasiados titulados superiores, como dicen desde arriba (como si pudiera haber demasiada formación....). El problema sigue siendo la parte de abajo: los que no acaban la ESO y no pueden seguir ningún itinerario, o bien los que abandonan con graduado pero no se reincorporan. Ahí se fragua la polarización.
Los ciclos de grado medio son eminentemente masculinos, algo que se está corrigiendo en los de grado superior. Esto se debe a varias causas: primero, las chicas estudian más así que pueden "saltarse" la franja media. Segundo: dejando de lado la estética, la oferta de grados medios se corresponde de manera abrumadora con profesiones tradicionalmente masculinas (soldador, mecánico....). Tercero: entre población de estrato social bajo, las mujeres pasan de la escuela al cuidado del hogar mientras que los varones aún están un tiempo más buscando estudios para tener un mejor trabajo con el que mantener a su familia. Los estereotipos siguen vigentes en los tres casos.
La mayoría de ni-nis, en contra de lo que dice el tópico, no trabajan porque no encuentran nada y ya han terminado sus estudios. No hablamos por tanto tan solo de parásitos, como se vende en los medios, sino de parados prematuros sin mucha salida a los que el sistema no sabe cómo ubicar. Invertir en nuevas profesiones puede crear nuevos nichos laborales para estos perfiles.
En definitva, hay que corregir aún muchos desfases para que la FP ocupe el lugar que merece.
Los ciclos de grado medio son eminentemente masculinos, algo que se está corrigiendo en los de grado superior. Esto se debe a varias causas: primero, las chicas estudian más así que pueden "saltarse" la franja media. Segundo: dejando de lado la estética, la oferta de grados medios se corresponde de manera abrumadora con profesiones tradicionalmente masculinas (soldador, mecánico....). Tercero: entre población de estrato social bajo, las mujeres pasan de la escuela al cuidado del hogar mientras que los varones aún están un tiempo más buscando estudios para tener un mejor trabajo con el que mantener a su familia. Los estereotipos siguen vigentes en los tres casos.
La mayoría de ni-nis, en contra de lo que dice el tópico, no trabajan porque no encuentran nada y ya han terminado sus estudios. No hablamos por tanto tan solo de parásitos, como se vende en los medios, sino de parados prematuros sin mucha salida a los que el sistema no sabe cómo ubicar. Invertir en nuevas profesiones puede crear nuevos nichos laborales para estos perfiles.
En definitva, hay que corregir aún muchos desfases para que la FP ocupe el lugar que merece.
lunes, 9 de junio de 2014
Exámenes de septiembre y preguntas
Una nueva evaluación y esta vez los cates van para septiembre, algo inútil y contradictorio. ¿Cómo pueden desde los centros recomendar clases pagadas a los padres? ¿Deben suplir lo que ellos no han podido hacer durante el curso? ¿Tienen que pagar un extra las familias para aprobar? ¿Es posible que en menos de un mes (real) de estudio se recupere un curso entero o se baja demasiado el nivel para maquillar promociones?
También he oído comentarios parecidos a "si no ha hecho nada durante el año, al menos que se fastidie el verano"¿Acaso las notas son un castigo? ¿Para el alumno, para toda la familia? ¿El aprobado pasa entonces por "pringar" y no por demostrar conocimientos? ¿Por qué dependen tanto las repeticiones de las plazas en cada curso para no alterar las líneas ya establecidas?
Preguntas que vuelven cada año y que evidencian de nuevo que algo falla: unos exámenes de septiembre mal planteados en un calendario sin pies ni cabeza donde los buenos alumnos reciben como premio casi tres meses de desconexión (o con cuadernillos estúpidos) en los que desaprenden muchas cosas y los malos deben pelearse en casa o pagar para que les regalen alguna nota y maquillar sus expedientes.
Creo que solamente los profesores particulares y academias se frotan las manos con estos exámenes de septiembre
También he oído comentarios parecidos a "si no ha hecho nada durante el año, al menos que se fastidie el verano"¿Acaso las notas son un castigo? ¿Para el alumno, para toda la familia? ¿El aprobado pasa entonces por "pringar" y no por demostrar conocimientos? ¿Por qué dependen tanto las repeticiones de las plazas en cada curso para no alterar las líneas ya establecidas?
Preguntas que vuelven cada año y que evidencian de nuevo que algo falla: unos exámenes de septiembre mal planteados en un calendario sin pies ni cabeza donde los buenos alumnos reciben como premio casi tres meses de desconexión (o con cuadernillos estúpidos) en los que desaprenden muchas cosas y los malos deben pelearse en casa o pagar para que les regalen alguna nota y maquillar sus expedientes.
Creo que solamente los profesores particulares y academias se frotan las manos con estos exámenes de septiembre
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