sábado, 3 de abril de 2010

Los profesores no somos médicos

Muchas veces se usa el símil entre profesores y médicos, yo también he recurrido a esa metáfora para explicar mis ideas. Pero los profesores no somos médicos, aparte de por la diferencia de profesión y de consideración social, por muchos motivos digamos que laborales:

- Los pacientes están un tiempo limitado con el médico, no tiene que convivir con ellos un curso entero viéndolo crecer, aguantando sus días buenos y malos, su intervención es puntual y aunque humana, quema menos
-Los médicos con mejores notas escogen destino, buscando lugares donde intervenir y tener retos, mientras que los profesores muchas veces escogen centros donde no haya conflicto; los novatos se quedan con los casos complicados que esquivan los veteranos
-La mayoría de pacientes viene porque cree que tiene un problema y no por obligación, al revés que en la ESO, donde nadie comparte el diagnóstico del profesor, los alumnos quieren marcharse muchas veces y los padres aún más (de ahí que se opongan a repeticiones, reconocer problemas....)
-El médico se especializa en un perfil y consulta con sus colegas a los demás, nosotros debemos atender a todos y al mismo tiempo, con unas ratios imposibles y sin el apoyo de otros profesionales al lado (los orientadores están muchas veces al margen, en otros grupos o en el despacho)
-Los médicos se forman muchos más años y cuentan con herramientas y prácticas supervisadas, aquí reclamamos asesoramientos y consejos pero no siempre están disponibles y cuando un docente tiene problemas de gestión de aula, pocas veces se le auxilia (de ahí la cantidad de bajas)
- En la mayoría de especialidades están incluidas las guardias, de manera que puedan atenderse los imprevistos y una operación puede durar mucho más allá del horario previsto, mientras que en algunos institutos hay auténticas fugas a las tres o a las cinco, compitiendo alumnos y profesores por irse cuanto antes, aparte de que las horas de contacto para padres no siempre se cumplen
-Cuando aparece una nueva técnica quirúrgica o de diagnóstico, los hospitales al adoptan, la innovación pedagógica cuesta que cale y es siempre vista con recelo

¿Se os ocurren más diferencias similares? ¿Hay otra profesión con la que se puedan hacer comparaciones parecidas?

6 comentarios:

amelche dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión. Aunque también hay profesores como yo que buscan horas libres para atender a padres y que se quedan muchas veces fuera de su horario a solucionar temas pendientes.

Ana

eduideas dijo...

Me alegra que te haya gustado y espero verte más por este blog. Por supuesto hay profesores que se quedan y mucho más que quedarse, pero no siempre es la tendencia general.

Antonio dijo...

Muy acertada la analogía. Añado otra:
Los errores del médico los paga el paciente, mientras que los del profesor los paga la sociedad.
Un saludo.

Juliiiii dijo...

Educación y sanidad, dos pilares básicos que habría que cuidar y proteger más. Sobre todo las condiciones de los médicos, con turnos espantosos y un paso traumático después del MIR, cuando encuentran muchísimas dificultades para trabajar.

aldara dijo...

En medicina se prescriben medicamentos y los pacientes pueden ser derivados a otros colegas con el fin de obtener su mejora. En educación, aunque haya alumnos medicados, no existen las recetas y las derivaciones se llevan a cabo buscando la mejora del profesional.

eduideas dijo...

Estoy de acuerdo con la falta de recetas y las consecuencias que decís, Antonio y Aldara. Quizá entonces debamos consolarnos con las mejores condiciones laborales que dice Juliii (y porque la satisfacción de ver progresar a un alumno es enorme)