domingo, 23 de diciembre de 2012

¿Gamificar las notas?

En la primera evaluación las notas suelen ser peores que al final: los alumnos aún no se han acostumbrado a su nuevo curso o etapa, vienen de verano con lagunas y nosotros somos más exigentes esperando que dando "un toque de atención" trabajen más. O puede ser visto al revés, al final de curso se regalan determinados aprobados porque las consecuencias de una repetición serían peores. Pero siempre queda un descontento sobre la evaluación.

Abundan las voces que dicen que deberíamos "gamificar" las notas, creando un sistema de retos como ya hacen algunas universidades. Me genera dudas
- ¿Un alumno que destaque en una parte de la asignatura pero sea pésimo (o no trabaje) las otras debe aprobar?
- ¿Los porcentajes de cada ítem (trabajo, examen...) no funcionan ya como esas "badges"?
- ¿En todas las asignaturas y niveles es igual de aplicable?
- ¿Los alumnos pueden escoger no hacer parte del currículo?
- ¿Todos los alumnos entrarían en un sistema así de abierto o les generaría más estrés por no saber bien qué deben hacer? Pienso en los menos autónomos
- ¿Incrementaría el trabajo en casa o lo disminuiría?
- ¿Cómo traducir luego esos retos a la nota numérica que nos exigen? ¿O sería algo complementario / más informal?

No sé si conocéis estas líneas de evaluación y qué opinión os merecen, pero me gustaría que me lo comentarais.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Profesores y decisiones de futuro

No quiero comentar aún los cambios de la LOMCE pues el baile de asignaturas y los ataques gratuitos al modelo existente me parecen tan graves que espero que se difuminen en el redactado final, ya que cada nuevo documento modifica cosas de manera más o menos improvisada.

Así que prefiero centrarme en un informe que acaba de publicar el equipo de PISA sobre el efecto de las notas en el abandono y expectativas de los estudiantes. Destaco algunos datos relevantes:
- los profesores suelen poner notas mejores a las chicas y a los alumnos de entorno favorecido en igual rendimiento, lo que explica en parte que haya más mujeres que optan por el bachillerato y más fracaso escolar masculino, dado el peso de las expectativas en el desarrollo escolar
- el éxito en lectura es uno de los indicadores más relevantes para asegurar la continuidad en el sistema, algo que no siempre se tiene claro en clase, donde debería leerse mucho más (y variado) en todas las materias
- los itinerarios ajustan las expectativas de modo realista pero siguen beneficiando a las clases sociales altas (algo que por supuesto las medidas lomcianas agravarán)
- un nivel de 2 o menos en PISA dificulta sobremanera seguir una carrera (y tenemos demasiados alumnos por debajo de ese umbral)
- está mal resuelto el futuro de los que no siguen estudiando, un porcentaje demasiado numeroso (y eso que España no participaba en la muestra ampliada de este informe)
- hay dos tipos de profesores según lo que premian con las notas, exceptuando exámenes: los que quieren que la clase fluya de manera ordenada (y entonces castigan los comportamientos disruptivos) y los que premian el esfuerzo o la mejora del proceso; los primeros están calificando cosas que no tienen que ver con el desempeño futuro académico
- las privadas pueden inflar las notas artificialmente (algo que ya comenté en su día y que nos afecta bastante a la hora de escoger carreras)
- se necesita un sistema de evaluación más complejo para calificar adecuadamente diferentes dimensiones del aprendizaje y que sirva para prevenir el abandono, especialmente al pasar al bachillerato desde una ESO de nivel demasiado bajo

En definitiva, una nueva alerta sobre el papel que los profesores tenemos ante las decisiones académicas que toman nuestros alumnos: con notas desajustadas o que tienen en cuenta solamente una parte de lo que aprenden, hay más riesgo de que estudiantes dudosos dejen el sistema, favorecidos por las bajas expectativas de su entorno y que según qué políticas fomentan. En cambio, estimular la lectura, la evaluación de los procesos y no solo de los resultados, mejorar el clima del aula y dar información realista, ayuda a tomar decisiones con éxito.

martes, 27 de noviembre de 2012

Recortar en lo que es gratis....

Los padres de la pública sí pagan. Para empezar pagan con sus impuestos, que financian los centros a los que acuden sus hijos pero también los conciertos de aquellos hijos de sus amigos que van a la concertada. Después se imponen una serie de gastos que están suponiendo un problema para las familias más ahogadas por la crisis (todos estamos viendo casos sangrantes en el aula):
- material escolar inicial (mochilas, estuche...) y libros (cada vez más obsoletos, y el programa de reutilización solamente prorroga el problema al tener que aguantar más años un manual que se cae a trozos), por no contar los institutos donde se obligó a pagar ordenadores
- comedores, dinero para que coman en el bar si el niño no vive cerca del centro, algo que se reduciría con la generalización de la jornada intensiva en secudaria
- excursiones y colonias, aunque se han reducido por el malestar del profesorado a la mínima expresión siguen suponiendo una fuente de desigualdad, ya que algunos no van por motivos económicos
- extraescolares, que por mucho que el AMPA promueva tienen un coste, y eso por no contar con las que se realizan fuera del centro: entre ellas clama al cielo la necesidad de particulares, carísimas, para suplir las carencias de los profesores desbordados por las ratios y los programas abusivos, o las clases de un inglés que no termina de enseñarse adecuadamente en el sistema sobresaturado
- material que surge a lo largo del curso: "mamá, para mañana nos han pedido X"

Con las nuevas reformas se pretende que paguen aún más por un derecho elemental: que paguen por seguir estudiando, por la desaparición de centros públicos (ya se está viendo en Madrid) y la concertación de los niveles superiores, que paguen por "cheques" para escoger centro como proponen determinados partidos, que paguen más IVA por todo lo que compran a los hijos (los que pueden). Y eso a cambio de peor calidad: menos profesores, centros más guetos de los que huyen los que todavía pueden pagar más, grupos más masificados...

Por esto asusta que los gobernantes, y muchos ciudadanos crédulos, argumenten que las partidas de educación y sanidad son las más caras porque son "gratis" para todo el mundo (¿gratis?) y que por ello debe recortarse ahí, por ser las más abultadas. Este argumento lo he oído repetidamente. Y no, ni lo público es gratis, ni es recortable por costar más dinero (la alternativa es todavía más cara). ¿Les suena el estado del bienestar, el derecho a la educación para todos o el concepto de impuestos para recibir buenos servicios? ¿Por qué va calando este discurso falso?

sábado, 10 de noviembre de 2012

El futuro de los estudios de ciencias

Se ha publicado un estudio donde se analiza por qué se escogen poco las carreras CTM (ciencias, tecnología y matemáticas) a pesar de su enorme salida laboral. La mayoría de las conclusiones refuerzan lo que ya sabíamos
- los alumnos esquivan esas materias por considerarlas demasiado difíciles, percepción aumentada por malas experiencias en el colegio (y por los profesores)
- falta orientación para escoger estudios y saber a qué trabajos llevan
- los profesores derivan los buenos estudiantes hacia las ciencias y desvirtúan la elección del bachillerato, como ya hablé aquí
- existe una enorme desigualdad de género
- influye mucho el entorno sociocultural, que el sistema educativo sigue sin compensar, a menos nivel, menos posibilidades de tirar para las ciencias

Pero también se apuntan datos interesantes:
- hay más diferencia entre la influencia negativa de un profesor para elegir este tipo de estudios que en otras ramas, incluso aquellas que también son vocacionales o extremas
- el treball de recerca (a veces denostado) ayuda a encontrar la vocación si se tutoriza bien
- incluso entre los estudiantes con dudas sobre qué hacer, la decisión de NO optar por estas carreras se toma en primaria o al principio de la secundaria (el peso de las matemáticas y su experiencia es entonces crucial)
- la diferencia cultural desaparece en bachillerato: si los alumnos logran superar la secundaria, ya pueden optar por una vía u otra sin que afecte su origen (es decir se ven afectados por las notas y la vocación, pero no por los estudios de sus padres para descartar esas carreras, como sí pasa en etapas anteriores), dado que los estudiantes ya han sido seleccionados
- son más vocacionales los alumnos de ciencias "puras" que los ingenieros, que además tienen más dudas sobre si podrán terminar la carrera

Las indicaciones para mejorar el panorama pasan lógicamente por modificar la manera en que el alumno percibe su propia eficacia en estas materias y por tanto implican directamente a los profesores de la enseñanza obligatoria. La LOMCE va en dirección contraria (una vez más) puesto que adelanta la selección (y eso hace que los alumnos no lleguen a esos estudios), pone más exámenes que clasifican y dan medida de una supuesta capacidad (aumento probable del efecto Pigmalión denunciado en el estudio) e incrementa las diferencias sociales

lunes, 5 de noviembre de 2012

El horario de clases II

Se está barajando la idea de cambiar el calendario laboral, trasladando los puentes y festivos a lunes y viernes, como se hace en otros países para no perder tantos días útiles. Evidentemente afectaría al calendario escolar, absolutamente irregular (con todos los puentes concentrados en el primer trimestre y evaluaciones de duración desigual) y que no piensa en el rendimiento pedagógico o en las necesidades de descanso de los niños. Ya apunté aquí alternativas que tocan el horario de clases habitual, pero si se aprueban estas medidas habrá que reformar sin ninguna duda el horario semanal, ya que de lo contrario determinadas materias perderán muchas horas y eso aumentará la guerra entre departamentos absurda que se agravará con la nefasta LOMCE.

¿Cómo se puede elaborar un horario que concilie las necesidades de todos? Jornadas del profesorado (y en Catalunya con las jornadas decimales es una obra de ingeniería), bajas y reducciones, peticiones personals y privilegios adquiridos por un lado. Necesidad de equilibrar las materias por otro (no es justo poner siempre a primeras horas unas y dejar para los momentos más complicados otras asignaturas, o lo que comentaba de los festivos que se pierden). Importancia de alternar el tipo de clases que reciben los alumnos para que no se saturen (algo que no se contempla). Peticiones para que en secundaria los profesores pasen más tiempo con cada grupo para conocer mejor a cada estudiante (de ahí las peticiones de ámbitos, juntar o reducir materias). Posibilidades de ubicar a profesores en cursos diferentes según especialidades. Todo ello juega en contra de tener horarios de clases racionales. Quizá es el momento de revisar esas propuestas alternativas y mirar qué se puede incorporar para reducir estos problemas. 

¿Por qué el horario ha de ser igual todo el curso? ¿Por qué ha de ser la asignatura la que marque y no otros criterios? ¿Por qué todas las horas tienen que ser de 50 minutos y no depende de la tarea encomendada? ¿Por qué no se pueden juntar de manera habitual franjas para tener dos docentes por aula? ¿Por qué no se pueden incrementar optativas y desdobles - difícil con los recortes- y así asegurar más flexibilidad? ¿Por qué solamente se debate sobre horarios en septiembre cuando los jefes de estudios van locos cuadrando y luego jamás se tocan, incluso si no funcionan?

jueves, 25 de octubre de 2012

Dejar la docencia

No es que quiera abandonar las aulas, ni mucho menos, ya que es una de las actividades que considero más realizantes que pueda haber. Pero sí veo que tengo compañeros quemados que no pueden cambiar de profesión, es uno de los oficios que menos permite el cambio. Me explico.

Los profesores que dejan la tiza lo hacen normalmente en dos direcciones: una la de la creación (un escritor que por fin puede vivir de lo que escribe y de los actos paralelos, por ejemplo) y otra la de servicios educativos y paraeducativos (pasa a comisión de servicios o asesorías...). Algunos pocos más cambian de aula y se refugian para siempre en la universidad (no suelen volver a secundaria). ¿Por qué no hay pases a la empresa privada, a otros trabajos? ¿Qué tiene la docencia que hace tan difícil el reciclaje? ¿Cómo influye eso en el ambiente de los centros?

En cambio sí se da el caso de un ingeniero o físico que al no encontrar trabajo en lo privado se apunta a dar clases, de un filológo que al no poder ser editor decide opositar o un historiador que llama resignado a la puerta de su antiguo colegio aunque preferiría llevar un proyecto de otro tipo. Se puede entrar en la docencia desde muchas vías pero no se puede salir tan fácilmente, ¿lo veis así también? ¿Por qué esta exclusividad?

sábado, 6 de octubre de 2012

Así es imposible personalizar

En esta entrada se recoge una situación dramática, concreción de un panorama que ya he comentado antes y que solamente hace que agravarse por los recortes sucesivos e indiscriminados, que multiplican los alumnos y disminuyen profesores y recursos. Lo más preocupante de esta situación es que así no se puede personalizar la enseñanza. ¿Y eso qué quiere decir?

No se puede conocer al alumno, atenderle en sus problemas personales. ¿Cómo hablar con calma con una estudiante que ves llorosa sistemáticamente y que tiene un panorama familiar de terror? Puedes pillarla en los pasillos o en algún recreo, pero falta tiempo. Los hay que te recomiendan que la derives al psicólogo o orientador, que no la conoce, que no es a quien ella ha pedido ayuda, clinicalicemos y externalicemos los casos, nosotros somos profesores-imparte contenidos y ya está.

No se puede adaptar el material. ¿Cómo preparar fichas alternativas para alumnos de niveles tan diferentes durante tantas clases en el tiempo que nos dan? Un alumno que no entiende bien el idioma, un TDAH clarísimo, varios con problemas de aprendizaje, dos que se perdieron hace cursos. Pues proponen separarlos en grupitos o bien que directamente se vayan esos que impiden el ritmo normal (como si hubiera tal ritmo). Al fin y al cabo hemos de preparar para los exámenes (lo único importante para el gobierno) a la mayoría, que también tienen sus derechos, como se oye en alguna reunión.

No se puede incorporar un tema de actualidad. ¿Cómo seguir las noticias, buscar webs que las complementen adecuadas, preparar secuencias para siete grupos distintos? ¿Durante cada semana? Máximo lo haremos de vez en cuando, pero no importa porque las editoriales ya nos proporcionan libros (suelen ser nefastos) donde se nos da todo mascadito y preparado, aunque eso no interese a los alumnos y sea lo mismo años tras año y reforma tras reforma, lo de ahora no tiene cabida en el sistema, ¿para qué, para que piensen?

No se puede evaluar de manera completa. ¿Cómo saber dónde fallan más de 150 alumnos, tener en cuenta su actitud diaria, corregir a fondo trabajos, planificar su progresión y darles cosas para que mejoren sus fallos específicos? Por ese motivo, mejor poner solamente exámenes y si puede ser de respuesta corta, para corregir en menos tiempo y poder poner una nota, sin considerar inteligencias múltiples, trabajo en equipo, evaluación continua o demás vocablos falsamente pedagógicos, que ya se sabe que la pedagogía es la madre de los problemas de nuestro sistema.

No se puede trabajar con las familias. ¿Cómo seguir los pactos acordados si tienes apenas una reunión por curso o dos con ellas y eso ya saliendo del tiempo establecido para las tutorías? Imposible conocer los entresijos de veintitantas familias, de las cuales la mitad reclama a gritos atención urgente, y además cuando nos situemos ya pasarán de curso y el marrón será para algún compañero, eso suponiendo que hayamos conseguido que acudan al centro. Pero es igual, la culpa en el fondo es suya, que no se quieren implicar y total, sus hijos, es de sobras conocido que no harán nada en la vida así que mejor no romperse la cabeza.

No, así no se puede personalizar. Pero es que el objetivo del sistema educativo no es ése, sino que parece pasar por otros criterios, por una materia metida a embudo a grupos anónimos y homogéneos que superen reválidas y se autoseleccionen para ser más empleables. Lo demás, utopías trasnochadas.