martes, 13 de mayo de 2008

Los profesores ante la droga

La prevención de la drogadicción está en la mayoría de programas de tutoría. Pero en la mayoría de casos consiste en un mero taller donde se demoniza la droga con datos exagerados que alejan el mensaje de los alumnos. Si queremos realmente que no consuman, deberíamos enfocarlo mejor. Como me gustan los decálogos, aquí os dejo uno para trabajar el tema en el aula

1) Informar de manera verídica y con datos relevantes para ellos: No hay que decir que a los cuarenta pueden tener problemas en el riñón a chavales de quince, porque el tiempo de doblar su vida es más o menos igual a infinito; hay que hablar de porcentajes de riesgo reales (no por fumar un porro van a acabar todos adictos a la heroína) y de consecuencuas que les afecten (mejor "te puedes quedar impotente" que "tendrás problemas de hígado")
2) Prevenir antes que dar la charla cuando ya es un problema: eso significa que hay que empezar a informar en los últimos cursos de primaria y en la entrada a la secundaria, para que tengan un criterio claro antes de verse rodeados por ella
3) Incidir en la forma de ocio: las drogas no surgen aisladamente y no es igual fumar marihuana que tomar pastillas o coca, están ligadas al ocio de diferente manera y sin incidir en la manera de divertirse no se frena el conumo. Es preciso sabe cuándo y cómo salen de fiesta, educar en la autoestima y la independencia, plantearles retos y alternativas. Es decir, trabajar sobre las causas y no sólo el síntoma
4) Si ya se da el consumo, trabajar su uso responsable: en lugar de un mensaje de tolerancia cero y de igualación a la delincuencia ("no rinde porque fuma", "no me extraña con el mal ejemplo en casa"), aconsejarles que no tomen nada antes de ir a clase porque se arriesgan a la expulsión y además rinden menos, que no mezclen ni compren nada dudoso, que reduzcan la cantidad de golpe, que no se pasen a nada más fuerte... Les suele dejar pasmados este enfoque y entonces empiezan con preguntas y dudas que podemos resolver desde la objetividad
5) Trabajarlo a fondo: no vale con una o dos sesiones porque tocan en el programa, si queremos que surta efecto debemos trabajar el tema repetidamente, de manera cada vez más profunda y lo ideal sería que también desde las asignaturas
6) Contar con ellos: darles la palabra, preguntarles por sus experiencias nos puede abrir los ojos y siempre es más efectivo el testimonio de un compañero que mil sermones nuestros. Por supuesto también hay que dejarles hablar en confianza en las tutorías personales, no podremos atacar un problema si no sabemos que existe
7) Tratar a la persona, no al problema o al espacio: Esto significa que tal persona no es sólo lo que hace, y no me refiero sólo a las drogas, muchas veces juzgamos a un alumno únicamente por su conducta, como si fuera siempre así y no tuviera nada más. El extremo contrario es juzgar que no nos atañe porque pasa fuera de la escuela
8) Usar un lenguaje cercano: ya casi nadie se pincha entre nuestros estudiantes ni toman polvo blanco, hablar con su código sorprende y derriba barreras que hacen que seamos válidos para dar un mensaje y no simples adultos sermoneando sobre lo que no saben
9) Trabajar el tema como tema en sí: siempre me sorprende que en la mayoría de programas de tutoría aparezca en un presunto tema de salud, ligado al sexo seguro o a la alimentación, como si tuvieran tanto que ver los tres temas (quizá lo único que tengan en común sea lo mal que se trabajan en los institutos). No es lo mismo tener obsesión por estar delgada o precipitarse con la pareja que comprar una mitshubishi.
10 ) Quitarle el aura de misterio: si se habla con normalidad, se trata como lo que es, puede disminuir el atractivo de lo prohibido y marginal que tiene para muchos alumnos, están en edad de transgredir, de hacerse mayores yendo contra el adulto y la autoridad; hay que restarle capacidad de seducción y así "sólo" quedarán las otras causas, que son más que suficientes

4 comentarios:

Juan A. Pérez dijo...

Eduideas, te felicito por el blog. cada día me gusta más.

El consumo negligente de drogas es un tema al cual he dedicado parte de mi vida profesional (http://cosas-de-educacion-social.blogspot.com/).

Magnífico el post.
salud.

eduideas dijo...

Completa el post con tu experiencia, juan, seguro que todos nos enriquecemos

Anónimo dijo...

No se en que mundo viven los docentes pero pretender solucionar el problema de las drogas desde la enseñanza formal es solo comparable a la falacia de la educacion para la ciudadania como medio para mejorar la convivencia social. A diferencia del dicho comun el habito si hace al monje y solo mediante la creacion de contextos y alternativas de ocio saludables se puede prevenir las drogodependencias, los jovenes no quieren mas discursos quieren actividades que les satisfagan y den sentido a sus vidas, en vez de incrementar el curriculum lo que deberian es potenciar el deporte escolar y abrir los centros para que estos pudieran utilizar sus recursos, en vez de meterse en los bares o sentarse en la esquina del barrio a cultivar el botellon.

eduideas dijo...

Está claro que desde la educación formal no se va a solucionar el problema por sí solo y que hay que abrir los centros, pero aun así desde las clases tenemos que aber qué discurso y qué herramientas manejamos