martes, 10 de noviembre de 2009

Las lenguas en la enseñanza obligatoria

Las asociaciones de profesores de francés claman por tener horas en su asignatura y que no desaparezca como optativa, una más de esas guerras de horarios y créditos que tan comunes son en nuestro país con cada decreto en vez de debatir en serio qué es lo básico del currículum y hacer proyectos integrados. Es cierto que el inglés ha ocupado absolutamente el espacio de las lenguas extranjeras, no sólo en sus horas sino en los centros bilingües madrileños o las asignaturas que se imparten en este idioma en toda la ESO (dejemos aparte el ridículo de ciudadanía a la inglesa, por favor).

Creo que podría ser un toque distintivo de algunos centros el que la segunda lengua fuera otra y que se potenciasen los idiomas. Por ejemplo, muchos padres llevan a sus hijos a los colegios franceses y alemanes (privados) porque son más exigentes o creen que tienen mejor nivel, podría extenderse esta apreciación a los públicos con un nivel alto de ese idioma y adaptaciones curriculares de nivel (el inglés se podría ofertar como tercera lengua y de todos modos hay muchas familias que ya lo confían a extraescolares, nos guste o no).

Igualmente, podría haber otro toque de distinción en los IES que apostasen fuerte por los idiomas, incrementando también las horas de lengua materna a través de las optativas, de modo que se supiese que dan buena base y atrajeran matrícula. Sin proyectos un poco distintos, algunos centros no dejan de perder alumnos por la composición social de las familias habituales: ¿por qué no aprovechar esa diversidad para incrementar los idiomas? ¿Por qué no plantar cara al dominio absoluto del inglés en la ESO?

Además, debería darse nociones de lenguas y cómo acercarse a ellas desde castellano, hay un tema que trata sobre el plurilingüismo pero no se aprovecha lo bastante: aparte de informar sobre cuántas lenguas hay, deberíamos aprovechar y ver por ejemplo que pueden leer en lenguas románicas textos sencillos porque se parecen mucho, ver que hay plabras internacionales que comprenden incluso en holandés, potenciar la comparación de formas, analizar morfológicamente textos desconocidos (quizá verían así la gramática más útil como medio oara deducir el sentido de palabras nuevas), usar la fonética del bachillerato para pronunciar bien en otras lenguas alejadas y aprovechar las raíces grecolatinas para los cultismos (más allá de la lista de siempre de expresiones latinas).

viernes, 6 de noviembre de 2009

Se convocarán menos plazas

Este año, con la excusa de la crisis, se están dejando de convocar oposiciones a los cuerpos docentes o sacan menos plazas, en el caso de Catalunya faltando al pacto previo con los sindicatos (más de 1000 plazas menos de scundaria). Dejando de lado el hecho de que intenten justificar con cuestiones monetarias el incumplir la palabra o el no dotar al sistema de más profesores, obviando el que recorten justamente en educación o lo que dice de su gestión y previsión, el caso es que habrá menos profesores con plaza en los centros, lo que implica más rotación de plantillas, algo siempre negativo si se trata de crear referentes y proyectos.

Pero es que además no pueden decir que no faltan profesores. Cada profesor tiene más de cien alumnos a su cargo, contando los diferentes grupos. Es imposible tenerlos a todos en la cabeza y realizar un buen seguimiento académico y personal, si además las horas de contacto directo con ellos a la semana son cuatro en el caso de las asignaturas con mayor carga horaria y hasta una o dos en las menos afortunadas. Con más profesores se podrían reducir las ratios, crear más grupos y así poder adaptar más las clases; los directivos tendrían más margen para programar horarios, de manera que una misma persona pasase más tiempo con cada clase y tuviera menos personas en su mente. Eso sin entrar en la gente que debe dar "afines" para completar horarios o en las bajas sin cubrir. En fin, vergonzoso que la crisis afecte justamente a esta partida

sábado, 31 de octubre de 2009

Nota de acceso baja

Leo una noticia en la que se informa que las carreras con nota de acceso baja tienen más índice de abandono y se tardan más en acabar. Hay otras variables pero me parece importante destacar ésta porque creo que responde a tipologías que ya hemos comentado en otros posts: los mejores estudiantes escogen determinadas carreras, que son de prestigio, mientras que otras se quedan para el resto, que no ve tanto incentivo para esforzarse en bachillerato y hacer una buena selectividad ni están tan presionados mientras estudian en la universidad. Desgraciadamente los estudios que conducen a la docencia en secundaria suelen estar en este segundo grupo, carreras vocacionales y con "pocas salidas" o bien pedagogía, de poca dificultad.

-¿Creéis que habría que elevar la selección a esas carreras por otros métodos, ya que la demanda no sube la nota de corte?
- ¿Cómo se podría subir el nivel de exigencia interno?

Personalmente apuesto por subir el nivel una vez en la carrera, pero haría falta cambiar mucho la cultura de las universidades, los mitos que rodean a esos estudios y quizá se multiplicaría aún más el abandono. Pero las consecuencias de esos títulos semi-regalados las vemos cada día en el trabajo y además contribuyen a crear la imagen de carreras inútiles o de poca categoría, con lo que menos estudiantes las escogen y se perpetúa el círculo vicioso

jueves, 29 de octubre de 2009

Aniversario de Astérix

Sólo quiero hacerme eco del 50º aniversario de Astérix, que recogen varios blogs. Siempre me ha encantado ese cómic, tiene un humor fino y creo que ha acercado la historia a muchas personas (todos sabemos quiénes son los galos y los druidas, por ejemplo). Es además un cómic traducido a multitud de lenguas, incluyendo el latín, y tiene versiones cinematográficas dignas de recuerdo. ¡Felicidades a todos los de la aldea!

miércoles, 21 de octubre de 2009

Trabajando ¿en equipo?

Cada vez se hacen más trabajos en grupo, lo cual no significa que se sepa trabajar en equipo. Los alumnos se reparten la tarea y luego la juntan sin orden, o pierden el tiempo cuando quedan con otras cosas y después uno acaba llevando el peso (el que saca mejores notas) o se enfada con los demás porque no hacen nada. Algunos son pasivos y aceptan lo que impongan los demás aunque no estén de acuerdo y en general hay poco compromiso con el resultado final (ayuda el hecho de dejarlo para el último momento).

Puede ser buena idea usar el modelo de las webquests y repartir roles, de manera que una misma tarea se elabore desde diferentes puntos de vista. Otra posibilidad es que adjunten al trabajo una explicación sobre cómo se han organizado, de modo que se ayude a la reflexión (la competencia de aprender a aprender) y se pueda comentar posteriormente en clase sugiriendo alternativas. También es útil dejar tiempo en el aula para hacer trabajo, observar cómo funcionan y ayudarles a organizarse, por ejemplo ajustando el calendario para que no tengan que correr al final o hacerles ver la necesidad de que el redactado tenga un estilo homogéneo). Por último, me parece necesario cambiar los criterios de agrupación, que no escojan siempre ellos y terminen juntándose los amigos, con roles ya marcados que afectan al trabajo, sino ir alternando los criterios y quién forma los grupos. Trabajar en equipo es algo que deben aprender, y por tanto debemos pensar en cómo enseñar (o guiarles para que lo descubran) pues es algo que sin duda necesitarán tanto en la universidad como en la empresa.

jueves, 15 de octubre de 2009

El horario de clases

Ahora que parece que es seguro que "cambia" el calendario escolar (como si una semana marcase alguna diferencia), surgen reflexiones interesantes sobre horarios de clases. Más allá de reclamar obviedades a los que montan los horarios (no poner siempre una asignatura a la misma hora, que no sea sólo lunes y viernes una materia porque perderá muchos días por puentes...), creo que es interesante pensar sobre los horarios actuales, donde se destina siempre el mismo tiempo a cada materia cada semana. Estos horarios no invitan a la coordinación (es difícil juntar horas si no están seguidas para hacer cosas con dos profesores o áreas), no respetan las diferentes dinámicas de una unidad (es horrible tener que partir una actividad en varias clases cuando lo ideal sería hacerlo en una, como las películas o debates) y hacen difícil moverse entre aulas (por ejemplo hay que pedir con tiempo el aula de iinformática o reservarla fija si hay pocos ordenadores y planeas usar las TIC a menudo).

Surgen experiencias que como mínimo es interesante conocer, desgraciadamente de momento todas desde el sector privado. Conozco un centro donde el horario cambia cada semana y el equilibrio entre áreas se hace mensual (los alumnos miran cada día en un gran plafón qué les toca y las sesiones van desde 45 minutos a 2 horas); otro centro apuesta por aumentar la optatividad en forma de seminarios de una tarde completa que complementa las asignaturas tradicionales y muchos de ellos se realizan fuera del aula; en otro que descubro gracias a Competents calculan los tipos de clase para que estén equilibrados y favorecen el trabajo por proyectos; en otro la mayor parte del horario se basa en tareas grupales y sólo hay unas cuantas clases de apoyo tradicionales, además los proyectos y por tanto el horario cambian cada trimestre. No más.

Creo que deberíamos tener más horas flexibles en el horario, aunque no acabemos en un cambio total como estos modelos. ¿Cuál es vuestra experiencia al respecto?

jueves, 8 de octubre de 2009

¿Un bachillerato de tres años?

Recupero un tema ya comentado, porque el PSOE anuncia que está dispuesto a incluir el bachillerato de tres años en el pacto educativo, como reclama el PP. Es una petición que acumula tiempo y firmas pero que no es tan inocente como parece. Me explico: apoyo sin reservas un bachillerato de tres años que nos iguale al resto de Europa, que dé tiempo a los alumnos a adquirir los conocimientos necesarios, que mejore el nivel de entrada en la universidad. Hasta aquí todo genial. ¿Pero por dónde se alarga el bachillerato?

No aparece en ningún lugar la posibilidad lógica de aumentar un año la escolaridad, con el gasto que supondría, por lo que entonces cabe suponer que plantean reducir la ESO un año para dárselo al bachillerato, en un modelo de 3+3 en vez de uno de 4+2. Y aquí saltan las alarmas. No está claro cómo se articularía, dependería de decretos, como pasa con la LEC, de la que aún poco sabemos de nuestras dudas.

Un alumno a los 15 años termina la ESO...
- ¿significa que puede dejar la escuela?
- si no desea ir a bachillerato ni ciclos formativos, ¿empezará uno de los PCPI por la puerta falsa como se ha planteado actualmente?
- ¿habrá una especie de itinerario encubierto para esos alumnos?
- ¿comenzará el bachillerato sin estar convencido para aumentar aún más el abandono de esa etapa?
- ¿irá a FP de grado medio, la eterna pendiente por prestigiar, volviendo a una FP1 con todos sus problemas?
- ¿se dejará perder como tantos absentistas que esperan cumplir los 16?
-¿comenzará a prepararse para el mundo laboral, perdiendo un año de formación básica?
-¿se quedará en diversificación, aún más distorsionada entonces como un camino paralelo?
-¿tendrá el graduado, un título entonces con menor valor y más triquiñuelas (ya sabemos lo que ocurre ahora en 4º?
-¿está más preparado para el cambio de etapa que supone el bachillerato que a los 16, incluyendo elegir una vía profesional etc.?

No sé, parece como si se estuviera volviendo a la separación de los 14 poco a poco, primero ponemos los PCPI a los 15 como algo "excepcional", ahora proponen que sea algo generalizado, con lo que imagino que lo "excepcional" se trasladará a los 14 y así se va bajando... Una magnífica noticia, como es alargar el bachillerato, me llena de dudas por la forma de anunciarla, ¿qué pensáis vosotros?