jueves, 7 de marzo de 2013

Horarios de la formación del profesorado

No pude asistir el otro día a unas jornadas que me interesaban mucho por el monento en que se celebraban, y me planteo cuál es el mejor horario para la formación del profesorado (entiendo que con los cursos no presenciales desaparece esta limitación). Entiendo que hay pros y contras en todos los casos

Si se celebran por la tarde, después del colegio, suelen pecar de centralismo, es difícil que los docentes de pueblos alejados vayan a según qué cursos. Si son en fin de semana (mi opción preferida) surgen los problemas de conciliación familiar.  Y si son en horario lectivo, curiosamente la gran mayoría, hay que pedir fiesta en el centro con los perjuicios que eso supone.

Quizá debería contemplarse en el horario del profesorado un tiempo de formación, por ejemplo horas anuales, para poder preverlo con antelación, y así evitar estos problemas. Y eso evidentemente no quiere decir que alguien no se forme de manera voluntaria en su tiempo libre, como hacemos la mayoría, pero creo que no se puede cacarear tanto sobre la necesidad de actualización y el efecto finlandés y luego no facilitarlo. Un paréntesis formativo que no perjudique a los compañeros enmedio del curso podría oxigenar mucho trimestres largos y ayudar a que se asistiera a jornadas interesantes a las que tristemente pueden acudir más profesores de universidad que de enseñanza obligatoria, a pesar de ser el público al que van dirigidos.


viernes, 22 de febrero de 2013

Los profesores no somos médicos II

En otra entrada comparaba la profesión de médico con la de profesor, resaltando las diferencias. Ahora que los recortes afectan a los pilares de la sociedad (salud, educación y en cierta medida justicia), de nuevo salen a la luz las diferencias, por desgracia. Los profesores no somos médicos, no....
- Los médicos salen unidos como colectivo, entre nosotros hay diferencias entre primaria y secundaria, entre materias importantes y otras ninguneadas... Por ello la marea blanca triunfa y la verde (o amarilla, según la zona) mucho menos
- Los médicos han sabido explicar cómo afectan los recortes y ha llegado a los medios y la opinión pública: pacientes que podrían morir, tratamientos caros que no se ponen, guardias inhumanas, fugas de cerebros. Nosotros lo hemos explicado: aumento de ratios, menos calidad... Pero no ha llegado igual y siguen oyéndose voces de que somos "privilegiados" (la última desde el gobierno nuevamente)
- Los médicos han salvaguardado su excelencia (el MIR, el prestigio de la sanidad pública) mientras la nuestra cae en picado y no se reforma la formación inicial ni a tiros
- El médico que tiene más pacientes debe atenderlos en menos tiempo o quedarse más horas, nosotros debemos atenderlos a la vez y no podemos generar listas de espera o citarles en otro momento
- No se ha hablado de contratar a médicos de fuera del sistema a dedo, sí se habla de becarios, nativos sin titulación, profesores de fundaciones privadas sin ningún control....

Y todo ello a pesar de que hay más profesores denunciando lo que ocurre en la red que sanitarios, a pesar de que los ataques son igual de slavajes y dañinos hacia ambos colectivos, ¿por qué esas diferencias?

lunes, 11 de febrero de 2013

Evitar la segregación escolar

La Fundació Jaume Bofill ha presentado un informe con buenas prácticas que se pueden hacer desde los municipios para evitar la segregación escolar (aquí tenéis un resumen), que se basan en equilibrar el reparto de los alumnos NEE en la matrícula (pactando más plazas, poniendo transporte gratis...) y fomentar la elección de centros antes considerados gueto (con cambios en la zonificación y adscripciones y programas "magnet". En este último apartado destacan la necesidad de que cada colegio e instituto ofrezca alternativas atractivas, de auténtica calidad educativa, como la intensificación de las ciencias, un currículum centrado en la música o las artes, más horas de idiomas... Todo ello sin hacer grupos de niveles, al contrario de lo que marca el nefasto bachillerato de pseudoexcelencia madrileño o los itinerarios propuestos en la LOMCE, con materias estancas que podéis ver aquí en una tabla muy gráfica. Si existen las buenas prácticas, si se ha demostrado que el éxito pasa por esas vías (y no solamente en nuestro país, sino en contextos tan alejados como Estados Unidos), ¿por qué el gobierno se empeña en ir en la dirección contraria? La respuesta asusta....

domingo, 3 de febrero de 2013

Objetivo: lectura

Vuelve estos días a la blogosfera el debate sobre qué enseñar. Frente a enfoques economicistas como el de la nefasta política educativa actual, varios abogan por aprender cosas "inútiles", que se acaban revelando como las más útiles, y otros añaden que eso ayuda a entender cómo funciona el mundo, necesario para moverse en él. Como recuerdan los informes, en Europa uno de cada cinco adultos no lee con la fluidez y competencia mínimas.

Por eso desde las aulas hay que dedicarse a leer, no solamente los profesores (pero empezando por ellos) sino los alumnos. Debería ser el centro de la didáctica, la lectura y comentario de textos, documentos, no el libro de texto sino reales, ligados a lo que ocurre hoy y anclados en una tradición que dota de contexto a lo que somos. Leer en todas las materias, leer textos variados, leer y debatir para formarse ese espíritu crítico que aparece en todas las programaciones pero que no siempre se fomenta en clase. Eso es lo que debe enseñar la escuela: a leer cualquier tipo de texto con un nivel de comprensión suficiente para relacionarlo con otros y con uno mismo y actuar en consecuencia. Lo demás, se aprende solo.

Así que en la clase hay que destinar el tiempo suficiente para leer y asimilar los textos, sin el estrés de acabar un temario lleno de contenidos "funcionales" pero absolutamente inútiles, permitiendo la deriva de la clase, los temas tangenciales, las lecturas sorprendentes, los textos sugeridos por ellos mismos, las conexiones inesperadas. El objetivo de la educación debe, sin duda, anclarse en la lectura, entendida del modo más amplio posible

lunes, 28 de enero de 2013

Blogocumpleaños de Eduideas

Hace poco fue el blogocumpleaños de Eduideas y quería simplemente agradecer vuestra presencia y apoyo a todos los que leési y comentáis las entradas de este blog. Desde el 2008 han cambiado algunas cosas en el sistema educativo, pero las inercias y esencias siguen igual, tal y como muestran las referencias que tengo que seguir haciendo a posts anteriores.

Las entradas con más visitas del año anterior son, con diferencia, dos que se refieren a las materias, lo cual demuestra que los profesores sí pensamos en pedagogía y nuestros alumnos y no solamente en trabajar menos y tener vacaciones como quieren pintar algunos políticos y medios afines. La más vista fue una reciente, sobre la posibilidad de aplicar un sistema como el de los juegos a la evaluación y la segunda una de la serie LOMCE, que promete ser un culebrón recurrente, que hablaba sobre los cambios en las asignaturas (algunos ya cambiados de nuevo desde entonces).

En cambio en el cómputo global, interesan más las entradas referidas a reflexiones generales, como la de la transición entre etapas, que acumula muchas lecturas (y la que más de otros países), que siempre están vigentes por mucha contrarreforma y recorte que se haga.

Veremos si algo se ha movido en el próximo aniversario.

domingo, 20 de enero de 2013

Más universitarios

Nuestro antiministro debe de estar enfadado. A pesar de haber declarado que tenemos "demasiados" universitarios, subir las tasas y ahogar a los investigadores, cada vez hay más matriculados en los estudios superiores, consecuencia del aumento del nivel general (sí, otro motivo de enfado porque desmiente su discurso de lo muy mal que vamos) y de la crisis económica, que busca refugio "seguro" en los títulos.

La universidad llega a más gente, una buena noticia. Pero aún debe reformularse. Hay carreras que son puro trámite, asignaturas inconexas entre sí, poca formación cultural generalista. Otras deben luchar por ganar matrículas para no cerrar y proliferan en cada pequeña ciudad. Algunas tienen nula conexión con la realidad exterior. Los departamentos se pelean entre sí y muchas veces las tesis son medio autistas.

Creo que deben introducirse más asignaturas "formativas" transversales, de manera que se asegure que un graduado tiene un nivel mínimo. También debe revisarse la exigencia de determinadas materias, por el mismo motivo. Hay que posibilitar caminos "a la carta" dentro de las titulaciones, de modo que cada alumno pueda escoger qué hacer, aparte de unas troncales básicas, puesto que el mundo de cada disciplina es infinito. Las prácticas boloñesas deben tener sentido y no ser clases con menos alumnos pero igual metodología. Debe incrementarse el número de lecturas necesarias en cada asignatura y realizarse más seminarios ligados a la actualidad. La universidad tiene que vender sus éxitos, que son muchos, y seguir haciendo enfadas al ministro con más y más titulados por el bien del país, pero no a costa de perder su esencia.

lunes, 7 de enero de 2013

Los suspensos II

Ya hablé en otra ocasión de los suspensos, que parecen crecer con los años, o tal vez perder su valor, si es que no es la misma cosa. En la primera evaluación se suele suspender más que en las demás, para instar a los alumnos a que trabajen y recuperen el curso (y también porque el verano larguísimo causa estragos). ¿Pero cuántos suspensos es el máximo aceptable? ¿A partir de cuándo el problema excede al grupo concreto? ¿Hay un umbral que marca que el curso es irrecuperable sin regalos extraños? ¿Suspender muchas no suele ser cosa más de actitud que de conocimientos? ¿Qué indica un suspenso?

Viendo la disparidad de criterios de evaluación en un mismo claustro, creo que es un tema que convendría debatir: hay profesores que aprueban a partir de un cuatro y pico y otros no; algunos admiten recuperaciones en forma de exámenes light o trabajos y otros no; algunos mantienen un cierto patrón en el que no suspenden más de X y otros no; hay profesores que intentan prestigiar su materia o imponerse con notas más duras y otros no; hay departamentos que consensúan criterios y otros no. En algunos centros se suspende con más facilidad, otros son más fáciles o bien hay presión de las familiar y no se puede abusar del cate; en algunos centros los suspensos suelen ser la antesala del abandono; en otros centros esos suspensos se camuflarán por las necesidades de matrícula.

Y aún hay quien mira mal al compañero que jamás suspende (por blando) o al que suspende demasiado (porque algo hará mal o bien se pasa), así que supongo que sí que existe un máximo psicológico de suspensos admisibles en una clase, ¿o no? Si cada vez se suspende más, ¿por qué ocurre?