miércoles, 2 de noviembre de 2011

Herramientas para las inteligencias múltiples

Cada vez es más evidente que para llegar a todos los alumnos hay que atender a la diversidad desde la programación, es decir, no basta con diseñar actividades de refuerzo para los que no siguen el ritmo normal o ampliar, tampoco basta con repasar antes de un examen o hacer ACI que muchas veces se quedan en puro papeleo.

Atender a la diversidad implica variar la secuencia didáctica y los recursos que se emplean tanto en la impartición de conocimientos como en su evaluación. Esto puede ser complicado porque el profesor es único y privilegia lo que le funciona. Las inteligencias múltiples pueden ser una vía adecuada para repensar las clases, por eso encuentro útiles mapas como los que incluye Totemguard en su última entrada, en el que se sugieren herramientas para potenciarlas. Alternando herramientas diversas en secuencias por competencias es más probable que consideremos los diferentes estilos de aprender.

domingo, 16 de octubre de 2011

¿Juntas o separadas?

Hay materias globalizadoras sobre las que existe la duda de si es mejor impartirlas por bloques. Me refiero a las de ciencias, a la separación entre lengua y literatura o a las sociales. Cambiar su configuración actual afectaría al cómputo global de horas y a la distribución de optativas. Vaya por delante mi opinión que la mejor opción es partir de proyectos que superen la división entre áreas y que se complementen con horas de contenidos básicos, o bien se opte por un horario cambiante y flexible. Deberían además adecuarse los temas paa no repetir o darlos de manera lógica para que una materi complemente a la otra.

Pero todo esto es un ideal. Si analizamos la realidad de los centros, ¿es mejor que estas asignaturas se den juntas o separadas? Creo que la que tiene más sentido de seguir junta es lengua y literatura, porque de esa manera no se dan clases solamente de análisis gramatical descontextualizado. Eso sí, debería introducirse entonces más literatura universal, que queda coja.

Las sociales podrían dividirse en dos, geografía e historia y darse en cursos alternos porque en la actualidad se tiende a dar trimestres de una cosa y otro de la otra parte que siempre se ve perjudicada (como la historia de 1 ESO). Igualmente pienso que las ciencias deben dividirse en ramas, al menos a partir de segundo ciclo, como ya se apunta en los decretos y se hace en 4 de ESO. Habría que revisar los temarios de biología, física, química y tecnología para dar más coherencia al conjunto. Unas buenas ciencias de base permitirían hacer desaparecer CMC de bachillerato y recuperar esas horas para otras asiganaturas.

¿Creéis que es mejor dividir o juntar estas áreas? ¿Hay alguna otra que se podría agrupar o separar?

sábado, 8 de octubre de 2011

Transiciones fallidas

Se alerta en Repaso de lengua del despropósito de tener a alumnos sin posibilidades calentando sillas. En este blog, una de las entradas más visitadas es la que reflexiona sobre el paso de primaria a secundaria. Las cifras de fracaso son también concluyentes: uno de los problemas del sistema educativo actual es la existencia de bloques-etapas demasiado aislados con transiciones mal resueltas hacia el siguiente. Esas transiciones provocan que se vayan perdiendo alumnos por el camino.

De primaria a secundaria cambia el nivel de exigencia, los profesores de materia en vez del tutor global y concepciones de fondo que hacen que se evidencien las carencias de los alumnos, que pasan por la primaria sin adquirir los conocimientos necesarios y luego se estrellan en la ESO donde de repente empiezan a suspender. A mi juicio esto sucede por el error de pasar sin más a alumnos "porque ya se lo encontrarán en secundaria" o "porque son pequeños", por querer adelantar temarios sin asegurar las bases y por no prevenir. Es el auténtico cuello de botella que separa a los alumnos entre los que graduarán y los que fracasarán.

En la ESO se produce una nueva transición inadecuada, unos alumnos la terminarán en sus clases de origen con un título y otros serán derivados a programas extraños, con buenas intenciones pero escasa integración real.

Después de la ESO viene el drama: un mundo laboral precario, una FP de grado medio devaluada o, para los que quieran seguir estudiando en sus institutos, un bachillerato. 1º de Bachillerato supone un nuevo tortazo (por eso acumula tantos abandonos), de nuevo por un cambio en la concepción de las materia sy un aumento del nivel de exigencia que hace que los que han ido pasando con apuros o sprints finales en secundaria se estrellen con multitud de suspensos al cambiar de etapa.

Desde luego otro gran cambio mal resuelto es la entrada en la universidad: los primeros cursos suponen un filtro de adaptación con cursos cero, criterios de permanencia, nuevas realidades metodológicas...

Aparte existen otras dos pésimas transiciones que ya he comentado en otras ocasiones: las de los inmigrantes desde las aulas de acogida al sistema ordinario (un salto demasiado brusco) y las que existen entre centros de educación especial y la reglada ordinaria en los estudiantes que optan por una modalidad compartida.

Así pues el sistema está profundamente desajustado, las transiciones entre etapas no se hacen bien porque no se prepara al alumno para el salto y porque existe un excesivo relajo en la exigencia. Si no se solucionan estos traspasos, a mi juicio es imposible mejorar la calidad educativa

sábado, 24 de septiembre de 2011

Evaluar procesos

Cada vez es más facil seguir el proceso de aprendizaje de un alumno. Tenemos herramientas para mostrar sus productos y calibrar el avance (portafolios, webs...), tenemos instrumentos de evaluación (wikis, rúbricas, acceso a los recursos de su PLE....), tenemos instrucciones desde arriba (competencias, currículum abierto...) y tenemos el convencimiento de que es más importante analizar cómo se aprende que el resultado final, que es solamente una nota.

Sin embargo sigue primando el boletín de comentario escueto y número, el examen de respuesta correcta o incorrecta, el profesor que corrige solamente al final del ejercicio. La cultura de evaluar el proceso aún no ha arraigado de forma suficiente en unas aulas excesivamente dependientes del libro de texto y la lección única, del concepto por encima de la tarea.

Sin duda esta evaluación por el camino es más costosa, tiene componentes subjetivos (¿cuál no?) y además si se perpetúa en la red puede atentar contra el derecho a desaparecer, al cambio. Pero es preferible a la otra. Llevamos años hablando de evaluación formativa y continua, sin que se haya implantado plenamente en clase. Uno de mis propósitos de este curso es incidir en esta evaluación procesual, a ver cómo resulta.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Un sistema, dos velocidades

El último informe de la OCDE repite datos que ya todos sabíamos, aparte de destacar que hay países donde hacen más horas de clase, cifra para intentar calmar los ánimos en el panorama revuelto de las comunidades que protestan con toda razón por el desprecio a que someten sus jefes a todo el cuerpo docente.

Explica, por ejemplo, que en España hay un sistema educativo de dos velocidades: tenemos más universitarios que otros países desarrollados pero fallamos en educación básica, de modo que hay muchos alumnos sin la ESO, FP o Bachillerato, es decir, sin oportunidades de inserción con garantías. O sobretitulados o semianalfabetos, vaya panorama (aunque no se habla en el informe de la calidad de esos títulos universitarios).

Las vías para solucionar el fracaso escolar están más que estudiadas, solamente hace falta voluntad para aplicarlas, empezando por no destrozar los claustros, aumentar las ratios o colocar afines a diestro y siniestro. De nuevo aparece como evidente que hay que fomentar la formación profesional de grado medio (no con los títulos mediocres de ahora), impedir que 1ºBachillerato sea el curso con más abandono, favorecer que los estudiantes obtengan el graduado y no dejen los estudios... Europa una vez más repite las recetas que los responsables educativos del país ignoran.

Por el contrario, favorecen la doble velocidad: público vs. privado o concertado (con diferencia abismal de medios y alumnado), reducción de profesores vs. fomento de refuerzos y planes de empresas de apoyo, bachillerato de excelencia vs eliminación de "bachilleratos no rentables" por tener pocos alumnos o reducción del nocturno, más itinerarios en la ESO vs. grupos bilingües....

domingo, 11 de septiembre de 2011

Empieza el curso

El curso empieza con salvajes recortes y campañas de desprestigio del profesorado (pasamos de ser unos jetas con muchas vacaciones a ser víctimas de adolescentes terroristas, luego nuevamente vagos que trabajan poco y ahora con la que está cayendo idealistas dignos de lástima). Empieza también con intentos de aumentar itinerarios (propuestas de Cospedal, grupos lingüísticos, adelantar un 4 de ESO orientador, disminución de los recursos de atención a la diversidad, bachillerato de excelencia....) que segregan y con nuevos planes de nombres rimbombantes que no llegan a todos los centros y de dudosa eficacia. Empieza con menos formación para el profesorado, menos plantillas y obras paralizadas (por lo que seguiremos en barracones). Empieza con un contexto de crisis que incrementa todavía más nuestras atribuciones y el número de alumnos a los que debemos atender. Empieza con los claustros caldeados, con la negativa a asumir extras aunque beneficien a los estudiantes, con proyectos que penden de un hilo.

Sí, pero el curso también empieza con esos recursos que hemos encontrado en verano, con esos ánimos de otros compañeros en la red, con esas ideas y certezas que acumulamos del pasado y ganas de probar cosas nuevas. Empieza con los nervios de conocer a alumnos nuevos de caras expectantes y los retos que nos plantearán. Empieza con unos profesores que sabemos lo que nos gusta y tratamos de hacerlo lo mejor posible. Así que me gustaría llamar al optimismo (sin dejar la lucha)... porque al fin y al cabo ¡empieza el curso!

lunes, 5 de septiembre de 2011

La polémica lingüística: cortina de humo

Ahora intentan enturbiar aún más el inicio de curso con la sentencia que cuestiona la inmersión lingüística (modelo alabado por la UE y por expertos internacionales). Más política y cortinas de humo (la queja viene de 3 familias solamente) en vez de centrarse en el fracaso escolar y el escaso dominio de la competencia lingüística general, sea en el idioma que sea. Derechos, banderas, pactos y sensacionalismo pero por supuesto nadie piensa ni en los niños ni en la formación del país. Catalunya cuestionada, el decreto de Valencia paralizado, el modelo "trilingüe" de Galicia y País Vasco dividiendo a los docentes, se usa en Madrid el bilingüismo para segregar... Y mientras pasa desapercibido todo el movimiento de protesta contra los recortes, las auténticas carencias del sistema, el aumento de ratios, etc. Por supuesto todos afirman que lo hacen para mejorar la calidad educativa o por el conocimiento de idiomas. La desvergüenza de los políticos no tiene límites. Animo a todos los profesores a ignorar directamente esta polémica y seguir intentando dar clase en las mejores condiciones posibles, a pesar del entorno y de la administración que quieren quemar a los profesionales y desviar la atención de la realidad.